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Ellos tiran





Nos tiran con los titulares de los diarios

Nos tiran

Nos tiran con la deuda

Nos tiran con crisis y más crisis

Nos tiran con mentiras

Nos tiran con el hambre

Nos tiran que el esfuerzo es hoy

Nos tiran con la inmediatez

Nos tiran que la lengua no

Nos tiran que no fueron treinta mil

Nos tiran con respuestas vacías

Nos tiran con libros de autoayuda

Nos tiran con el culto al cuerpo

Nos tiran con el miedo

Nos tiran que el pasado no

Nos tiran que el presente es hoy

Nos tiran 

La derecha nos tira

Nos tiran 

todo el tiempo 

Nos tiran

Ellos tiran

Tiran

Como le tiraron a Federico

Como le tiraron al Che

Como le tiraron a Emiliano

Como le tiraron a Santiago

Como le tiraron a Darío

Como le tiraron 

a los que invisibilizaron

Tiran

Tiran

Todo el tiempo 

tiran

¿ sabe qué?

Que tiren

Nosotros seguiremos recordando

seguiremos gritando 

seguiremos mientras tanto

Mientras tanto

seguiremos

Mientras tanto

Lucha

Mientras tanto

Lucha

Mientras tanto 

Lucha

Mientras tanto,

Nosotros

Mientras tanto

Nosotros.




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Notas de la ciudad

  Ya nadie se pasea por las tardes evanescentes en las calles inundadas de hollín que emanan los señores ejecutivos frente al Icon Palace Hotel sus bocas pululan pululean los más sádicos y despiadados fluidos sobre los hombros cansados de sus admiradores que caminan con sus zapatos al revés  ya nadie mire el cielo ni por asomo del reloj buscan sus obligaciónes en la saliva arrastrada de estos nabucodonosores sin corbata que patean su espina dorsal y nosotros los que somos de aquí y de allá miramos con espanto y esperamos un paso atrás otro paso atrás y caminamos adelante.

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Hace poco me mudé a un departamento en el barrio de Colegiales. El departamento está en un primer piso. Lo que más me sofoca de este departamento es la vista. Antes mi escritorio estaba frente a un ventanal en un sexto piso, donde todas las mañanas veía como los pájaros cruzaban de cielo a cielo, como las hojas caian verticalmente  y tapizaban con su paleta de colores los autos que rodeaban la vereda de la ciudad. Los domingos se escuchaba el chirrido de las hojas por el asfalto. La vida de la ciudad transcurría frente a mi ventana. Ahora en cambio mi mirada se clava en una pared blanca que proyecta el silencio; el sonido de mi interior retumba en el espacio, las ondas sonoras nunca se pierden, chocan entre sí.    Miro a mi derecha y me reflejo en la ventana, a veces el vidrio tiembla por el río de motores de la calle Zapata; miró hacia abajo y veo mis dedos largos y huesudos caer lentamente sobre el teclado. Todavía no reconozco los árboles de la cuadra ni tampoco he vis...

Maschwitz

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