Cuando tenía ocho años vivíamos en la calle mitre. Una mañana me desperté amarillo. Para mi mamá que toda su vida había trabajado como enfermera el diagnóstico era evidente, hepatitis. Fuimos a la clínica Fátima y el médico confirmó el diagnóstico de mi mamá. Al principio todo no era tan malo porque iba ausentarme unos largos meses al colegio, pero también me dijeron que mi alimentación se iba a basar en galletitas de agua, mermelada de durazno, calabaza, pollo y tal vez algún bifecito si tenía suerte, y a toda esa dieta de hospital se le agregaba el reposo absoluto. Solo me quedaba estar en mi cuarto y mirar mi televisor philco de 21 pulgadas que estaba arriba del ropero. En ese tiempo era fanático del cine de ciencia ficción. Decidí escribir mi primer guión, todavía lo recuerdo. Se trataba de una invasión alienígena sobre el planeta tierra. Los extraterrestres descendían en el obelisco y en unas pocas horas se adueñaron de la ciudad. Un joven científico llamado Carlos inventaba una p...