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Tener una idea en la época de la mercadotecnia

El mundo de las ideas incide el mundo físico; piensa bien y harás lo correcto. ― Platón El sábado fue al casamiento de uno de mis mejores amigos. Con Laura nos tomamos un Cabify para llegar a tiempo. El chofer era un hombre de unos 45 años, con barba larga y canosa, tenía puesto una gorra azul, una musculosa turquesa y una bermuda de jeans gastada, se parecía a Flavio de los fabulosos Cadillac. El tipo nos contó que era diseñador industrial que antes tenía una marca de ropa que se llamaba “Salven a la reina “. Dijo que la había vendido, nos contó que es difícil mantener una marca en el tiempo y que la fundieron. Él decía que una idea la tiene cualquiera, pero lo difícil es tener buenas ideas todo el tiempo. En la película “Tres en la deriva del acto creativo” que cuenta el encuentro del actor y dramaturgo “Tato” Pavlovsky y el artista plástico “Yuyo” Noé y el director “Pino” Solanas, trata sobre la inspiración y el trabajo diario de los artistas. Los tres remarcan la importanci...

El prófugo: La transformación de la voz

  El prófugo es una película basada en la novela  El mal menor  del escritor C. E. Feiling. El film nos muestra a Inés ( Érica Rivas ), una mujer joven que canta en un coro profesional, y que también trabaja de doblar películas. La protagonista se va de viaje con su novio (Daniel Hendler). Durante el vuelo ella tiene una pesadilla, una aventura sombría. A partir de ese momento ella quedará perturbada. Una entidad que vive en los sueños intentara comunicarse con el exterior por intermedio de la voz. Hay una castración como domesticación de la voz, Pascal Quignard nos dice: “Cambiar la voz, morir y renacer: el viaje funerario o nocturno.” La protagonista siente un grito desgarrador, un llamado abismal. Parecería que el odio es la puerta de aquello que no es de este mundo. Quignard dice: “Para los oídos, lo que retorna al alma es la significación del lenguaje (los noemata , los pensamientos, los fantasmas que excitan la voz) y no la sustancia de la palabra. En la película h...

La muerte del silencio en cuatro movimientos

  Hablan de modo vivaz y sólo oímos el silencio y la luz que cae Pascal Quignard   Primer movimiento :   Los primeros años de mi infancia los viví en la casa de mi abuelo. Todas las mañanas eran iguales. Mi abuelo sentado en la mesa del comedor, al lado su grabador negro sonando la orquesta de Juan Darienzo. Cerraba los ojos y movía sus dedos sobre la mesa como si estuviera tocando un piano. Pascal Quignard refiere a esto en el primer tratado del libro “EL odio a la música” "se dice de ciertas lluvias que martillean. De otras que tamborilean" La primera vez que escuche la lluvia fue en los dedos de mi abuelo. Cada nota era afinada, afilada atravesaba las paredes de la casa.   Segundo Movimiento: Mi abuelo se ponía de pie daba un paso a la izquierda suspiraba avanzaba con el pie derecho juntaba los pies en una baldosa buscaba aquellas manos que nunca olvido.   Tercer Movimiento: Cirilo solo con el ojo escuchaba las notas sensi...

Desolación

Te encontrabas en el cuarto piso del hospital San Agustín. Estabas triste porque ese lugar no era tu hogar. Extrañabas el paraíso de tu ventana, el jardín de Zulema, las sábanas tendidas en el cielo, las paredes que proyectaban el silencio, pero por sobre todas las cosas extrañabas la sonrisa de tu nieta. Sabías que tal vez esa sería tu última semana de vida; tus pulmones estaban inflamados por la neumonía. Tu piel estaba agrietada por el paso de los años, tu mirada ya no brillaba. Estabas cansado, algo te decía que ya no ibas a salir de esas cuatro paredes. Mientras el jacarandá de la esquina florecía vos ibas perdido el habla. Te visito tu nieta, a la que tanto amabas. Si existía razón para seguir con vida era por Ella. Entró a esa habitación fría, con paredes blancas, había dos camas viejas oxidadas, un televisor de veintiún pulgadas a bajo volumen. Te tomó la mano, te miro a los ojos y puso en su celular un tema de Juan D’ Arienzo, porque Ella sabía que su orquesta de tango te ...

Titane: una aproximación al Anti Edipo

  El cuerpo es el cuerpo, está solo /y no necesita órganos, /jamás el cuerpo es un organismo, /los organismos son los enemigos del cuerpo   Artaud   Así como Deleuze dijo que el encuentro con un libro se trata de intensidades, es decir, es una cuestión de conexión. En los diálogos con Claire Parten Deleuze decía: “Nada que comprender. Nada que interpretar”. Lo mismo pasa con la película de Julia Ducournau “Titane”. Dos personajes unidos por el destino, y una ausencia: por un lado, Alexia (Agathe Rousselle), que sufrió un accidente de chica y lleva una placa de titanio en la cabeza. Una combinación pieza/máquina, una relación binaria de dos términos, entre órganos y cuerpos. Alexia creció y es bailarina en exhibiciones de coches. Por otro lado, hay un chico que desapareció sin dejar rastros y su padre Vincent (Vincent Lindon), un bombero, que camina sin rumbo por la vida. Alexia va desencadenar una serie de asesinatos, su producción deseante es el deseo por mat...

21 Gramos

El alma de todos sólo es el alma de cada uno Antonio Porchia   Las casas en las que vivió mi papá siempre estuvieron atravesadas por la naturaleza. “La soñada”, como le decíamos con mis amigos, era un terreno grande. En el centro las palmeras formaban un círculo, contra el ligustro había un sauce llorón, que las calandrias elegían sus ramas para hacer sus nidos. En la ventana de una de las habitaciones había un nido de Jilgueros. Parafraseando al poeta puntano, Antonio Esteban Agüero, Los pájaros no te invitan al viaje, te invitan a quedarte. Hace unos meses mi papá se mudó por que el dueño la quería vender. En esta otra casa, tiene un jardín más pequeño, pero con una planta de geranios rojos en cada esquina. Por las tardes los colibríes deambulan por la casa. La leyenda guaraní dice que la muerte no es el final de la vida, al morir se abandona el cuerpo en la tierra, pero el alma continúa su existencia. El alma vuela y se oculta en una flor a la espera de un ser mágico que l...

Leo Mattioli y la navidad

Las mejores navidades las pasé en la casa de Castelli . Ese día se alargaba la mesa por los costados y se desenrollaba el mantel a cuadros rojos. El olor a asado inundaba el barrio. Salía a comprar alguna gaseosa que faltaba al kiosquito de Don Raúl. Era la excusa para saludar a los amigos del barrio. En la casa, la heladera estaba llena de cervezas, gaseosas y alguna fresita dando vueltas. Arriba de la mesa, el Don Valentín Lacrado, la ensalada de papa con mayonesa y perejil que preparaba la tía Marta, el matambre que hacía Cirilo y el vitel toné que traía algún invitado. Afuera, el asador —en ese entonces— era mi primo Gabi. Llegaban el tío Cholito, el tío Arturo, mi primo Diego, y se acercaban a la parrilla: “¿Y cómo viene eso?” decían, dando su mirada de aprobación. Algunos cohetes se escuchaban a lo lejos; el olor a pólvora se mezclaba con el aroma a asado que salía de las casas. La noche estrellada alumbraba la mesa en el jardín. La morcilla y el pan no podían faltar. La ca...