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Notas de la ciudad

  Ya nadie se pasea por las tardes evanescentes en las calles inundadas de hollín que emanan los señores ejecutivos frente al Icon Palace Hotel sus bocas pululan pululean los más sádicos y despiadados fluidos sobre los hombros cansados de sus admiradores que caminan con sus zapatos al revés  ya nadie mire el cielo ni por asomo del reloj buscan sus obligaciónes en la saliva arrastrada de estos nabucodonosores sin corbata que patean su espina dorsal y nosotros los que somos de aquí y de allá miramos con espanto y esperamos un paso atrás otro paso atrás y caminamos adelante.

Notas de la ciudad

  Vivimos en el corazón de una ciudad que se resquebraja en la luz oblicua de un sol que solo alumbra al vecino exangüe que mira su propio ombligo ¿Qué sucede con el alma que penan las señoritas con pestañas prestadas o con aquellos muchachos que, sin querer serlo, se funden en el opérculo claro de un pescado? La agonía está a la vuelta de la esquina solo queda esperar que el corazón frío de un transeúnte se escape por la ladera interna de algún vicio olvidado en un rincón.

Las cosas que perdemos en el mar

  Antes de irme de vacaciones soñé con la palabra “anhelo”. El sueño consistía, básicamente, en que me sorprendía la belleza de dicha palabra. Apenas me levanté, fui a buscar su etimología. Su significado es “el deseo intenso de conseguir algo” y proviene del verbo anhelare , que significa “respirar con dificultad, jadear”. La palabra me acompañó durante todas mis vacaciones en la costa atlántica. Este año me separé pocos días antes de viajar, por lo cual decidí irme con mis padres. Hacía mucho tiempo que no compartía vacaciones con ellos. Hace un año que mi padre está obsesionado con correr; encontró en ello un universo que lo convoca, que le da vitalidad. Si yo escribo para existir, mi padre corre para pensar. Los dos llevamos la palabra anhelo sobre el paladar: el deseo de lo sencillo, el deseo de mirar. Mi padre mira más allá de lo que lo rodea. Los primeros días salimos a correr por las calles de arena que rodeaban la casa y, una vez que nuestras piernas se acostumbraron ...

Entre la chacarera y el olvido

  Hace poco terminé de leer Las tierras blancas de Juan José Manauta, una novela que habla del éxodo entrerriano y el desarraigo de la tierra por falta de trabajo. La novela tiene un gesto musical, como si fuera un contrapunto entre dos personajes: por un lado, la madre y por el otro Odiseo, el hijo. Las tierras blancas posee un sentido estilístico que se desarrolla a lo largo de toda la trama. Me gustaría relacionar la novela con un tema que escuché de Los Manseros Santiagueños, que se llama “Añoranza”. La letra es de Julio Argentino Jerez. La canción habla, al igual que Las tierras blancas , del éxodo por falta de oportunidades laborales. El tema comienza con un recitado ¿Qué tiene la chacarera? ¿Qué tiene que hace alegrar? A los viejos zapatear, a los mudos la tararean Y los sordos se babean cuando la sienten tocar La chacarera es sinónimo de alegría. Spinoza en su Ética dice: “Llamo alegría la afección por la cual el alma pasa a una mayor perfección. Tristeza, por el ...

Un discurso (no) dicho

  Emmanuel Levinas decía que la esencia de la lengua es la amistad y la hospitalidad. La palabra "hospitalidad" proviene del latín "hospitalitas," que a su vez se deriva de "hospes," que significa "huésped" o "anfitrión." El concepto de hospitalidad implica ofrecer cuidado y protección a los que vienen de afuera. Generosidad de lo in-visible, es el criterio de hospitalidad. Quiero agradecer a cada uno de ustedes por brindarme su hospitalidad. Montaigne describía la amistad como una unión de almas, en que los amigos se convierten en una sola entidad en espíritu y pensamiento. Pienso este cumpleaños como una excusa para reafirmar la amistad que me une con cada uno de ustedes. También quiero saludar a mi familia que están allí, reunidos, al lado del fuego. Y también quiero saludar a los que no están presentes. Les pido por favor que nos demos vuelta uno segundos y miremos aquella nube que esta pasando por encima del sol y escuchemos aque...

Crónicas navideñas: Reformando el jazz

  "Antes de que se vayan, pueden ir a ver el mural que conmemora el Centenario de la Reforma Universitaria. Nosotros somos reformistas y vamos a defender la educación pública. Por eso, le decimos 'NO' a los vales universitarios." Palabras más, palabras menos, fue el discurso de cierre del Festival de Jazz de Argentina (FEJA). Pienso que en este tiempo que estamos viviendo, son fundamentales los pequeños espacios como lugares de resistencia, un lugar para crear comunidad y repensar. Recordar el pensamiento de comunidad es esencial, ya que 'recordar' significa volver a pasar por el corazón. Con esto me refiero a la necesidad de un pensamiento que provenga del corazón para construir desde allí. El jazz no es otra cosa que una disputa por el territorio que habitamos; no existe otro jazz que no sea político. Es por eso que necesitamos muchos más de estos eventos, necesitamos interrumpir los automatismos cotidianos.  

Crónicas navideñas: Canicas

  Hay un poema de Joaquín Giannuzzi que dice: “comprobé que las cosas no mueren, sino que son asesinadas”. Ayer recordé esta línea del poema llamado “Basuras al amanecer”, cuando la mujer de mi padre me dio un cofre con las bolitas de mi infancia, los recuerdos atrapados en un cofre, la realidad tangible frente a mis ojos. Mientras observaba mi infancia, mi padre me dio una bola de colectivo que se usaba encima de la palanca de cambios de los colectivos. “Esta fue mi primera bola cuando empecé a trabajar en la línea 60, me acompañó siempre, ahora quiero que la tengas tú”. Objetos que se guardan más allá del pensamiento. Hay algo en las cosas y eso lo entendió muy bien el poeta Francis Ponge. Él dice: “Ya que es naturaleza del hombre alzar la voz en medio de la multitud de las cosas silenciosas, que al menos lo haga a veces a propósito de ellas”. Sus poemas consisten en apartar la mirada de lo humano y concentrarse en los objetos comunes. En época de crisis, es necesario volver a la...

Crónicas navideñas: Y de repente... La noche

Ayer fuimos a ver una banda de jazz al Caras y Caretas con Belén, una compañera de la maestría de escritura creativa que estoy cursando en la Untref. Pienso que el ámbito de la escritura se prolonga fuera de las aulas. Las palabras flotan, como quien dice por en el aire. El lenguaje es como un umbral para atravesar la existencia. Hay que estar siempre con los sentidos atentos. 'Pensar nos roba el mirar', decía el poeta Roberto Juarroz. Después de disfrutar del concierto, fuimos a comer pizza a la Continental, que está sobre la calla Callao. Cuando salimos, nos cruzamos con un hombre viejo con un saco gastado y sucio, una bermuda de jean cortada con las manos y un sombrero. Belén se quedó charlando con él y yo di unos pasos más adelante, pero rápidamente él dijo: 'Ya no quedan lugares para pensar. Antes nos juntábamos en La Paz, en Varela Varelita, en la academia con muchos estudiantes que luego fueron profesores, pensadores que después fueron políticos, pero hoy esa época q...

De un niño a un árbol

  Como la verdadera naturaleza se ha perdido, todo puede ser naturaleza Blaise Pascal Siempre me pregunte cuál es el punto de partida para la creación de un poema. ¿Cuál es la primera palabra qué aparece entre los bordes del silencio? Paul Valéry dijo en una conferencia en la Université des Annales que “Aquel que se contenta tiene que admitir o bien que la producción poética es un puro efecto del azar o bien que procede de una especie de comunicación sobrenatural”. Pero ¿qué es lo qué causa la necesidad de escribir un poema? Creo que más allá de la imagen que puede referir a algo, lo más importante sucede por dentro. En uno de mis últimos poemas, "Para los árboles", título en homenaje a Luis Alberto Spinetta, comienzo a trabajar a partir de una imagen, pero hay algo allá afuera que no está a la vista. Toda mi vida está rodeada por árboles, desde mi casa de la infancia hasta los árboles que rodean las veredas de la ciudad. Hay algo en ellos que me conmueve, y, como dice el...

Una voz solamente

Hace poco me mudé a un departamento en el barrio de Colegiales. El departamento está en un primer piso. Lo que más me sofoca de este departamento es la vista. Antes mi escritorio estaba frente a un ventanal en un sexto piso, donde todas las mañanas veía como los pájaros cruzaban de cielo a cielo, como las hojas caian verticalmente  y tapizaban con su paleta de colores los autos que rodeaban la vereda de la ciudad. Los domingos se escuchaba el chirrido de las hojas por el asfalto. La vida de la ciudad transcurría frente a mi ventana. Ahora en cambio mi mirada se clava en una pared blanca que proyecta el silencio; el sonido de mi interior retumba en el espacio, las ondas sonoras nunca se pierden, chocan entre sí.    Miro a mi derecha y me reflejo en la ventana, a veces el vidrio tiembla por el río de motores de la calle Zapata; miró hacia abajo y veo mis dedos largos y huesudos caer lentamente sobre el teclado. Todavía no reconozco los árboles de la cuadra ni tampoco he vis...

Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia

En la esquina de mi barrio hay una vinoteca que se llama Pádico; está atendida por dos hermanos, Diego y Pablo.  Diego es el más serio de los dos, tiene pinta de ser el que lleva los números; Pablo es un vendedor nato, sabe a la perfección la característica de cada vino. Él puede recomendarte el vino indicado con tan solo una pregunta. ¿para qué estás? Siempre que voy, me quedo pensando en esa pregunta. Cuando quiero saber para qué estoy, agarro el tomo verde de Montaigne que está sobre mi escritorio; abro una página al azar y leo la primera frase. La última vez que me pasó esto, la frase decía: “La fuerza de la costumbre forja el cuerpo”. Esto me hizo pensar que la costumbre está asociada a un lugar de pertenencia y esto es fundamental para los tiempos que corren. El lugar de pertenencia se perdió en estos tiempos de sentimentalidad capitalista, donde prima el individualismo, y los imperativos de la alegría. Todo el tiempo nos obligan a construir nuestro propio bienestar. Es por e...

El amor despues del tiempo

    Lo visible es sólo un ejemplo de lo real Paul Klee Esta semana terminé de ver la serie de Fito Páez, y más allá de la nostalgia que me provocó, me apabulló la velocidad con la que la serie se desarrolla. Pienso en cómo va cambiando el tiempo a lo largo de los años, y para esto, el cine sirve como vehículo para comparar el tratamiento del tiempo entre dos épocas. ¿A qué se debe esta aceleración del tiempo? Bueno, en principio se me ocurre pensar en cómo se fue acrecentando el capitalismo en estos últimos años. Pero hay grandes películas de Hollywood hasta 1990 que manejan el tiempo de una manera diferente. En 1995 se realizó el foro de San Francisco, en donde el objetivo era verificar el estado del mundo, sugerir objetivos, proponer metas deseables. Se llegó a la conclusión que era inevitable una sociedad 20 :80. Esto quiere decir que el 20 % de la sociedad era suficiente para sostener la totalidad del planeta y el 80 % sobrante sería lo que no entra en agenda; para...

El sonido de los objetos

  No escuchándome a mí, sino al logos, es sabio confesar que todas las cosas son uno Heráclito de Éfeso  La música comienza por murmurar al oído del que la ama y que se acerca al canto que le envuelve, donde consiente en perder su identidad y su lenguaje: Acordaos, un día, antaño, se perdió lo que se amaba Pascal Quignard “M, el vampiro negro” es la primera película sonora de Fritz Lang. Es la historia de un asesino de niños que aterroriza la ciudad de Berlín. La policía no puede dar con el paradero de este asesino por lo cual empieza a allanar todo tipo de negocios en los que está involucrada la mafia; estos se ven afectados por todas las redadas que están sufriendo y deciden buscar al asesino ellos mismos. Hasta aquí es una breve síntesis de la trama de la película, pero lo que me interesa comentar de esta brillante película son tres puntos: El primero volver a remarcar que es la primera película sonora de Fritz Lang; el segundo que la única música que hay en la tr...

El cuerpo y la escritura

Así como los deportistas de alto rendimiento tienen una vida útil debido al inexorable paso del tiempo, me pregunto qué sucede con los artistas. "La muerte no nos ha exigido que le reservemos el día", dice Samuel Beckett. La muerte puede llegar en cualquier momento; sin embargo, ser consciente de que nos ronda desde cierta distancia puede interferir en la mente del artista tardío. Aquí me parece necesario separar la obra del artista, ya que las obras de arte no tienen vida orgánica que perder. Pero ¿qué le sucede al cuerpo del artista tardío? ¿Es la proximidad de la muerte lo que hace que sus obras finales adquieran mayor relevancia? Para Adorno, “lo tardío” es la idea de sobrevivir más allá de lo que resulta aceptable y normal; lo tardío incluye la noción de que uno no puede ir más allá de sí mismo. Tal vez el estilo tardío sea una forma de desafiar los límites del presente o, como dice Edward Said: "El estilo tardío es lo que ocurre cuando el arte no abdica sus derec...

Rafael a la deriva

  Los soñadores viven más de lo que sueñan. Así vivió toda su vida el canta autor Rafael De La Torre. Su historia es ya de por si conocida, o solo basta con escribir “Rafael De La Torres” en el buscador. “Músico cubano radicado en Buenos Aires hace mas de treinta años, compositor, humorista, creador de la nueva trova cubana junto a Pablo Milanez y Silvio Rodríguez”. Si uno empieza a hilar mas fina enseguida se encuentra con datos interesantes, como por ejempl,o que fue Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) o que vino a Argentina gracias a Fito Páez que lo invito a una gira en 1994, pero lo más interesante es que Rafael escribió más de 200 canciones a mano en cuadernos y nunca las registro, ni siquiera aparecen en ninguno de sus discos. Pero ¿por qué nunca quiso registrar ninguno de esos temas o por que nunca gravo un disco con dichas anotaciones? Componer por componer pareciera ser un crimen en los tiempos que corren, donde todo lo que se hace es para ga...

La inquietud de un dia cualquiera

    Tengo ocho años. Estoy en el patio de la casa de Castelli. Mi primo está sentado en una reposera sobre el cemento. Tiene un vaso de cerveza en la mano y mira hacia el paraíso del vecino. La tarde está tambaleando. El aire está demasiado pesado. Me acerco a mi primo y le hago una pregunta sin sentido, empiezo hablar por hablar. Mi primo me dice que, si no tengo nada que decir que no hable, que le preste atención al silencio. Me sonrojo siento que hice algo mal. Me siento en el suelo y me quedo mirando el paraíso hasta que los grillos se hacen presente. Pasaron muchos años de aquel momento, hace no mucho tiempo pensé que mi primo me estaba citando una frase de Wittgenstein “de lo que no se puede hablar mejor callar”. Pero terminando de leer América profundo e Indios Porteños y Dioses me di cuenta que lo que me dijo mi primo esta más cerca de Kusch que de Wittgenstein. Kusch demuestra en ambos libros que la quietud este asociado al mero estar. Vivimos en una época donde lo...

La inutilidad de las cosas

  Hace unos días vi la película “El suplente” Una película donde Juan Minujin se transforma en Lucio, un docente universitario con una novela publicada, que acepta un cargo como profesor suplente de literatura de una escuela en la Isla Maciel. Apenas entra al aula él les pregunta a los alumnos para que sirve la literatura. Un joven le dice para dormir, otro para contar historias y uno de ellos le dice, burlándose, que para nada. Lucio afirmar lo que dice su alumno. La película va a continuar con Lucio apelando a todo su ingenio para sacar adelante sus clases en medio de un conflicto narco entre los intendentes de la zona. Pero lo que más me interesa pensar es el planteo de la utilidad de las cosas. En una época en donde todo lo que importa parece tener una utilidad práctica, un valor tangible. Vivimos cada vez más cerca del colapso por buscar la utilidad de las cosas. Usamos los objeto para ser alguien, estamos atados a los objetos, cultivamos su inmortalidad. Nos vemos devorados ...

Valentìa

  Hace un año le rezamos a dioses que no conocíamos para que te levantaras. Se nos hacía un nudo en la garganta viendo como el silencio cubría todo tu cuerpo. Te mirábamos las manos, tenías una flor pintada con pétalos blancos y rojo claro. ¿Hay algún otro color que te defina mejor que el rojo? Las cosas no son como las que nos dijeron. Estiramos nuestras manos para acercarnos a vos. El día que te fuiste el sol empezó a descascararse en el piso. Nuestros cuerpos no paraban de sudar, nos quedamos a oscuras amiga. Tuvimos que colgar luces en el cielo para seguir mirando. Nos aferramos al aire. Abrazamos la tierra. Te buscamos en los detalles del mundo. En una hoja que cae. En los árboles deshilachados. Sobre el ruido de nuestros pasos. En el silencio del tiempo. Ya no te buscamos allá arriba, en ese cielo lejano. Ahora te buscamos acá. Salimos a caminar por las calles y nos detenemos en el movimiento de las cosas. Ahí estás amiga. Si. Te podemos ver en los ojos de ese pajarito que no...

La casa nueva

Felisberto Hernández fue unos de los mejores escritores de la literatura sudamericana. Lo conocí porque en una entrevista lo mencionó la escritora Hebe Uhar. Cuando me recomiendan o escucho un escritor, lo busco en mercado libre y selección alguno de los libros que aparecen y lo pongo en mi lista de favoritos. Pueden pasar meses o años hasta que retomo lo que había favoritiado. Hace poco volví a un libro de él, “Las hortensias y otros relatos”. Sus cuentos se focalizan en las pequeñas cosas: objetos, muñecas, animales. Narra hechos cotidianos, se centra en lo que pasa desapercibido. Felisberto transforma la realidad en acciones fantásticas con humor y genialidad. El año pasado se estrenó “Pig” una película donde actúa Nicolas Cage, que tranquilamente podría ser un cuento de Felisberto. La película trata un hombre solitario que vive en una cabaña en el bosque de Oregón, no lejos de la ciudad de Portland. Su única compañía es su cerdita, que tiene la capacidad de descubrir dónde se escon...

Demoliendo Hoteles

El domingo vi “El evangelio según san mateo” de Pasolini. Una película que narra la derrota de un cristo con espada. Un cristo radicalizado, decidido a transformar el statu quo del mundo. Lo más interesante de la película es lo que Pasolini hace con la palabra “derrota” que etimológicamente viene de “derromper” el prefijo “de” y del latín “rota que quiere decir “fuga de un ejército”. Pasolini encuentra una línea de fuga en el evangelio según San Mateo. Podemos relacionarlo con lo que dice Deleuze “Líneas de fuga es ''algo'' que arrastra a la naturaleza, al organismo y al espíritu. Si pensamos que lo organizado hace referencia a la imposición de tal o cual régimen de totalización, de colaboración, de sinergia o integración, la hipótesis de las líneas de fuga sería que siempre hay lugares, situaciones, hechos, experiencias, etc., por donde todo se escapa.” En esas fugas es donde el cristo de Pasolini encuentra un espacio para demoler los paradigmas que gobiernan el mundo...